El Departamento de Justicia de Estados Unidos retiró una de las acusaciones centrales que había formulado contra el presidente venezolano Nicolás Maduro para justificar su captura y traslado forzado a Nueva York: el presunto vínculo con el llamado Cartel de los Soles, una organización que ahora reconoce que no existe.
La rectificación, revelada por la prensa estadounidense y confirmada por documentos judiciales, deja en evidencia una de las principales falacias utilizadas por la administración de Donald Trump para avalar la invasión militar a Venezuela y el secuestro del jefe de Estado.
Según informó el New York Times, el propio Departamento de Justicia admitió ante los tribunales que el supuesto cartel “no es una organización criminal real”, lo que obligó a retirar ese cargo de la acusación formal presentada contra Maduro.
Un argumento que se derrumba
Hasta ahora, la Casa Blanca había sostenido que Maduro era líder o miembro del Cartel de los Soles, una estructura que Washington había designado como organización terrorista en 2025. El gobierno argentino de Javier Milei siguió de inmediato esa decisión y también incorporó al supuesto cartel a su Registro Público de Entidades Terroristas.
Ese señalamiento fue utilizado como pilar narrativo y legal para justificar la captura del mandatario venezolano, su cesación forzada en el cargo y su procesamiento en Estados Unidos por narcoterrorismo y conspiración.
Sin embargo, al quedar expuesta la inexistencia del cartel, la acusación quedó pedaleando en el aire. Por ese motivo, el Departamento de Justicia debió retirar ese cargo específico y reformular la imputación.
Recalculando la acusación
En la nueva presentación judicial, ya no se acusa a Maduro de integrar o liderar una organización criminal concreta. En su lugar, se lo vincula de manera más difusa con un supuesto “sistema de patrocinio” financiado con dinero del narcotráfico.
El texto actualizado sostiene que Maduro “participa, perpetúa y protege una cultura de corrupción en la que élites venezolanas se enriquecen mediante el narcotráfico y la protección de socios criminales”.
La mención al Cartel de los Soles quedó reducida a apenas dos referencias marginales, descritas como una forma coloquial de nombrar un sistema de clientelismo. En contraste, la acusación original de 2020 mencionaba al cartel decenas de veces y lo presentaba como una estructura criminal jerarquizada.
Una advertencia ignorada
El gobierno venezolano había denunciado desde un principio la inexistencia del Cartel de los Soles. Tras el secuestro de Maduro, el Palacio de Miraflores calificó la acusación como una “infame y vil mentira” destinada a “justificar una intervención militar ilegítima e ilegal contra Venezuela”.
La marcha atrás del Departamento de Justicia refuerza las críticas que sectores de la oposición demócrata, medios estadounidenses y actores internacionales vienen formulando contra Trump: la falta de sustento probatorio y la ilegalidad de la invasión.
Milei, en offside
El derrumbe del argumento estadounidense también golpea de lleno a la Casa Rosada. En su alineamiento automático con Washington, el gobierno de Javier Milei incorporó en agosto de 2025 al Cartel de los Soles como organización terrorista.
Tras la captura de Maduro, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich celebró públicamente esa decisión.
“Argentina, al igual que los Estados Unidos, declaró al Cártel de los Soles como organización terrorista, una estructura criminal liderada desde el poder por el propio régimen de Nicolás Maduro”, escribió en su cuenta de X.
La afirmación quedó ahora completamente desmentida por el propio Departamento de Justicia estadounidense, dejando a la funcionaria celebrando una acusación inexistente y exponiendo la fragilidad jurídica de la medida adoptada por su ministerio.
Una construcción política
Las acusaciones sobre los supuestos vínculos de Maduro con el Cartel de los Soles comenzaron a tomar forma en 2020, cuando el Departamento de Justicia aseguró —sin pruebas concluyentes— que el presidente venezolano lideraba esa organización y mantenía vínculos con las FARC de Colombia, a las que habría abastecido de armas con dinero del narcotráfico.
Ese relato fue el principal insumo político que Trump utilizó durante años para preparar el terreno de una intervención militar, reforzada por una falsa campaña antidrogas en el Caribe.
Hoy, con la admisión oficial de que el cartel no existe, queda expuesto que uno de los fundamentos centrales de la invasión a Venezuela fue una construcción ficticia.





