Mientras casi un millón de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) permanecían sin suministro eléctrico en medio de una ola de calor extremo, el Gobierno nacional oficializó nuevos aumentos en las tarifas de electricidad que comenzarán a regir a partir del 1° de enero de 2026. La decisión, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, fue duramente cuestionada por el contexto en el que se dio a conocer.
De acuerdo con las resoluciones 841 y 842/2025 del Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE), las boletas de luz tendrán un incremento del 2,31% para los usuarios de Edenor y del 2,24% para los de Edesur. Las subas se aplicarán sobre el Costo Propio de Distribución (CPD), que las empresas trasladan directamente a las facturas.
El anuncio coincidió con un apagón masivo que dejó sin servicio a amplias zonas de la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense, en una de las madrugadas más calurosas del año. La superposición entre la crisis energética y la confirmación del aumento expuso, una vez más, las tensiones entre la política tarifaria y la calidad del servicio.
Según se detalla en los textos oficiales, el ajuste responde a la aplicación mensual de la fórmula de indexación prevista en el artículo 17 de la Resolución ENRE 304/2025. El objetivo, señalan, es que “la remuneración que perciben las distribuidoras se mantenga en términos reales durante el período tarifario de cinco años”.
La actualización se calcula en base a la evolución de dos indicadores del Indec: el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) y el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En noviembre, estos índices registraron subas del 1,59% y 2,47%, respectivamente. La fórmula pondera un 67% el IPIM y un 33% el IPC, lo que arroja un incremento base del 1,88% en el CPD, que luego se eleva al 2,31% en Edenor y al 2,24% en Edesur al incorporar el costo total.
Las resoluciones también aclaran que para los usuarios residenciales de Nivel 2 y Nivel 3 se mantendrán, por ahora, las bonificaciones sobre el precio mayorista de la energía, en línea con lo que disponga la Secretaría de Energía. Sin embargo, a partir de 2026 comenzará a regir el nuevo esquema de Subsidios Energéticos Focalizados (SEF), que fija un tope de ingresos equivalente a tres canastas básicas totales. Los hogares que superen ese umbral perderán el acceso a los subsidios.
El aumento de la electricidad se suma a las subas ya anunciadas para el gas y el agua, que también comenzarán a impactar en los bolsillos desde enero. En conjunto, los incrementos configuran un nuevo escenario tarifario que se oficializa en un contexto de deterioro del servicio, altas temperaturas y creciente malestar social.
La coincidencia entre el apagón masivo y la confirmación del tarifazo dejó al descubierto un problema recurrente: los usuarios afrontan boletas cada vez más caras mientras siguen expuestos a cortes prolongados, incluso en momentos críticos del año.





