Liberación de Nahuel Gallo: el Gobierno se peina para la foto y le baja el precio al rol clave de la AFA

La liberación del gendarme Nahuel Gallo abrió una disputa política inesperada. Mientras el Gobierno nacional buscó capitalizar el regreso y mostrarse en la foto de recepción, minimizó el rol que desempeñaron la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y su presidente, Claudio Tapia, en las gestiones que permitieron su salida de Venezuela.

El presidente Javier Milei, que no mencionó el tema durante su discurso de apertura de sesiones en el Congreso, relativizó luego la discusión sobre cómo se concretó la liberación. “Lo importante es que esté de vuelta”, afirmó, y calificó los detalles del operativo como “cuestiones de vigesimoquinto orden”.

En una entrevista televisiva, agregó: “Si vuelve por el motivo que sea, ya sea gracias a la gestión de Estados Unidos e Italia o por el vehículo que haya puesto a disposición otra persona, bienvenido”. Sin embargo, evitó cualquier reconocimiento explícito a la intervención de la AFA y fue más allá al deslizar críticas hacia Tapia: “Con cada cosa que hacen se ensucian más”.

Bullrich: “No estábamos al tanto”

La senadora Patricia Bullrich, quien como ministra de Seguridad había seguido el caso y encabezado denuncias contra el gobierno venezolano, aseguró que desconocía las gestiones encabezadas por Tapia. “Las gestiones para liberar a Gallo las hicimos desde el primer segundo, de esto no estábamos al tanto”, sostuvo.

Bullrich participó de la recepción en el aeropuerto de Ezeiza junto a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva. Allí intentó restar legitimidad a la intervención de la AFA y deslizó cuestionamientos sobre los canales utilizados para la repatriación.

“Es raro que te busque la AFA y no tu gobierno”, afirmó, al tiempo que planteó sospechas sobre las circunstancias del traslado. Según su versión, Gallo habría tenido dudas iniciales respecto del destino del vuelo y de las personas que lo acompañaban, hasta reconocer acentos argentinos de miembros de fuerzas de seguridad.

Disputa política y trasfondo

El rol de la AFA fue interpretado en el oficialismo como un movimiento que dejó en evidencia las dificultades diplomáticas del Gobierno para lograr la liberación por canales tradicionales. En paralelo, el gesto reposicionó a Tapia en medio de la avanzada oficial para habilitar las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en los clubes, una iniciativa resistida por la conducción del fútbol argentino.

Desde la Casa Rosada, el vocero y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, también apuntó contra la entidad madre del fútbol. Tras celebrar el regreso de Gallo, cuestionó la supuesta “relación con el chavismo” de algunos dirigentes y sostuvo que “los involucrados tendrán que explicar” esos vínculos.

Mientras tanto, el Gobierno intenta instalar que el desenlace fue producto de múltiples gestiones internacionales y relativizar la participación determinante de la AFA. En esa narrativa, lo central es el resultado: el regreso del gendarme al país.

Pero la disputa por el mérito político ya quedó instalada. Y, en ese terreno, la foto de bienvenida no alcanzó para cerrar el debate sobre quién destrabó efectivamente la negociación.

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