Después de más de 25 años de negociaciones, una mayoría de países de la UE dio luz verde al tratado, pese al rechazo de los agricultores europeos. Creará la mayor zona de libre comercio del mundo.
Una mayoría cualificada de países de la Unión Europea aprobó este viernes el acuerdo de libre comercio con el Mercosur durante una reunión de embajadores en Bruselas, lo que allana el camino para la firma formal del tratado, prevista para el próximo lunes en Asunción, Paraguay.
Con esta aprobación política, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quedó habilitada para viajar a la capital paraguaya y rubricar el acuerdo comercial que vinculará a la UE con Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, tras más de 25 años de negociaciones.
El Mercosur aspiraba a concretar la firma durante la cumbre realizada en diciembre pasado en Foz do Iguaçu, Brasil, pero las divisiones internas dentro del bloque europeo obligaron a postergar la decisión.
De concretarse plenamente, el tratado dará lugar a la mayor zona de libre comercio del mundo, tanto por volumen de población como por intercambio potencial de bienes y servicios.
Divisiones dentro de Europa
El acuerdo genera fuertes tensiones dentro de la Unión Europea. Sus detractores, encabezados por Francia, sostienen que el mercado europeo podría verse seriamente afectado por el ingreso de productos sudamericanos más competitivos, elaborados bajo normas de producción que consideran menos exigentes en materia ambiental y sanitaria.
En el extremo opuesto, países como España y Alemania defienden el tratado al considerar que permitirá diversificar las relaciones comerciales de la UE en un contexto de creciente competencia de China y de políticas comerciales más proteccionistas por parte de Estados Unidos.
Italia, que en diciembre se había alineado con Francia y había contribuido a bloquear el consenso, cambió de postura en los últimos días y destacó los “enormes beneficios” que el acuerdo podría generar para su economía.
Cuándo entraría en vigencia
Aun si la firma se concreta el lunes en Asunción, el acuerdo no entrará en vigor de inmediato. Del lado europeo, todavía debe recibir la aprobación del Parlamento Europeo, que deberá pronunciarse en las próximas semanas.
El escenario allí es incierto: alrededor de 150 eurodiputados, sobre un total de 720, anticiparon que podrían recurrir a la Justicia para impedir la aplicación del acuerdo, lo que podría retrasar o complicar su implementación.
Concesiones para los agricultores europeos
Para intentar desactivar el rechazo del sector agropecuario, la Comisión Europea introdujo en los últimos meses una serie de cláusulas de salvaguarda y concesiones destinadas a proteger a los productores locales.
Entre ellas, anunció en septiembre garantías específicas para los sectores cárnico, avícola, del arroz, la miel, los huevos y el etanol, limitando los cupos de productos latinoamericanos que podrán ingresar sin aranceles y habilitando mecanismos de intervención ante eventuales desestabilizaciones del mercado.
En diciembre, el Ejecutivo europeo sumó un nuevo mecanismo de control: abrirá una investigación automática si el precio de un producto del Mercosur resulta al menos 8% inferior al de la misma mercancía en la UE y si el volumen de importaciones aumenta más de 8%.
Además, la Comisión se comprometió a avanzar en una legislación más estricta sobre residuos de pesticidas en productos importados, una de las principales quejas de los agricultores europeos, que denuncian una “competencia desleal”.
Esta misma semana, Bruselas anunció la prohibición total de tres sustancias —tiofanato-metilo, carbendazima y benomilo— especialmente utilizadas en cítricos, mangos y papayas.
Francia endurece controles
En paralelo, Francia, donde este viernes continuaron las protestas de agricultores con tractores bloqueando accesos a París, decretó el cese temporal de importaciones de productos agrícolas tratados con sustancias prohibidas en la Unión Europea.
Aguacates, mangos, guayabas, cítricos y papas, entre otros productos mayormente provenientes de Sudamérica, no podrán ingresar al país si contienen cinco fungicidas y herbicidas vetados en Europa.
Mientras tanto, el acuerdo Mercosur–UE avanza hacia su firma en un clima de fuerte tensión política, con un impacto potencial histórico sobre el comercio internacional y la inserción externa de la Argentina.





