El sacerdote y legislador de Unión por la Patria cuestionó la reforma laboral, denunció que el oficialismo corrió a la oposición durante dos meses sin dejarla estudiar los proyectos, y reveló que consulta habitualmente con Cristina Kirchner. «Este modelo es nefasto para el pueblo, para el pobre», remarcó.
El diputado nacional y sacerdote Juan Carlos Molina no se guarda nada. En una entrevista en Radio 750, donde conduce su propio programa, el legislador de Unión por la Patria lanzó una andanada contra el oficialismo que no dejó títere con cabeza: la reforma laboral, el manejo del Congreso, la hipocresía parlamentaria y la figura de Milei. Todo en un solo turno.
«Yo no le voy a votar nada a Milei, porque no le creo nada. Este modelo es nefasto para la gente, para el pueblo, para el pobre. Todo lo que propongan va a venir con una trampa por debajo. No es no. A los tibios los vomitará el Señor», sentenció Molina, mezclando con naturalidad la cita bíblica con la trinchera parlamentaria.
El Congreso que corre leyes «entre gallos y medianoche»
El diputado apuntó directamente a la metodología que usa el oficialismo para aprobar legislación: «Nos corrieron durante dos meses, no las pudimos estudiar ni nada, y de golpe ahora les pintó la democracia. Así es complejo llevar las cosas adelante.» La referencia es a la reforma laboral y otros proyectos que el bloque de Unión por la Patria denuncia que fueron tratados sin tiempo de análisis suficiente.
Pero lo que más le duele a Molina no es solo la velocidad legislativa. Es lo que viene después. «A mí me impacta bajar a comer unos sanguchitos con todos los diputados como si no hubiera pasado nada. Acabás de decir que los laburantes son unos negros de mierda, no voy a comer un sanguchito con vos. Ese nivel de hipocresía todavía me cuesta», graficó con la franqueza que lo distingue dentro del bloque opositor.
La reforma laboral y el «inventario del capital»
Sobre la reforma laboral — que el oficialismo impulsó y la oposición resistió — Molina fue al hueso: «El primer artículo que quería discutir y no nos dejaron hablar cambia el concepto del trabajador, porque pasa a ser parte del inventario del capital. Están cambiando la matriz.» Una crítica que va más allá de los detalles técnicos: lo que denuncia es un cambio de concepción filosófica sobre qué es un trabajador y qué lugar ocupa en la economía.
También apuntó a las legisladoras del oficialismo que votaron la ley: «Mirar la cara de las mujeres de enfrente que seguro tienen empleadas domésticas, que limpian sus casas o cuidan a sus hijos mientras ellas están sentadas ahí, y con esta ley las van a terminar perjudicando. Ver esa sonrisita como la hiena de El Rey León, sabiendo que está la presa atrás, eso me cuesta mucho.»
La consulta con Cristina
Al final de la entrevista, Molina habló con naturalidad de algo que en otros sectores se maneja en voz baja: su vínculo político con Cristina Kirchner. «Hablo con todos, pero hablo con Cristina principalmente. Ella me orienta bastante sobre un montón de cuestiones. Yo le consulto bastante», reconoció. Y agregó: «Me acompaña también humanamente. Es una mujer que es una estadista, que tiene el manejo de los tiempos y de las alianzas.»
En un bloque opositor donde la figura de la expresidenta genera posiciones diversas, Molina no esquiva: la reconoce como referencia política y personal sin rodeos. Como en todo lo demás.




