Nuevas explosiones sacudieron este viernes el centro de Teherán, en medio de la escalada bélica que enfrenta a Irán con Israel y Estados Unidos. Los ataques se produjeron cerca de una manifestación progubernamental en la capital iraní, en el decimocuarto día de un conflicto que ya genera fuertes repercusiones políticas y económicas a nivel global.
La intensificación de las hostilidades ocurre en un contexto de creciente tensión regional y de impacto directo en los mercados energéticos: el precio internacional del petróleo se acerca a los 100 dólares por barril, impulsado por el temor a interrupciones en el suministro.
Trump apuesta a un cambio de régimen en Irán
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que espera que el pueblo iraní termine reemplazando a su gobierno tras los ataques militares lanzados por Washington y Tel Aviv, aunque reconoció que ese escenario podría no concretarse de inmediato.
En una entrevista con Fox News Radio, el mandatario sostuvo que una eventual rebelión enfrenta obstáculos significativos.
“Realmente creo que es un gran obstáculo que superar para gente que no tiene armas. Sucederá, pero quizás no inmediatamente”, afirmó.
Las declaraciones refuerzan la idea de que la estrategia estadounidense apunta no solo a debilitar la capacidad militar iraní, sino también a presionar por un cambio político en el país.
Irán acusa a Estados Unidos e Israel
Desde Teherán, el presidente iraní Masoud Pezeshkian acusó a Estados Unidos e Israel de intentar desestabilizar su país y provocar su fragmentación.
Durante una conversación telefónica con el presidente egipcio Abdel Fattah el-Sisi, el mandatario iraní sostuvo que ambos países persiguen “objetivos siniestros” destinados a debilitar a Irán y al mundo islámico.
Las declaraciones se produjeron horas después de nuevas explosiones registradas en la capital iraní durante una marcha oficialista en la que participaban dirigentes del gobierno.
La tensión en el estrecho de Ormuz
El conflicto también afecta el tráfico marítimo en el estratégico Estrecho de Ormuz, una de las principales rutas mundiales para el transporte de petróleo y gas.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, aseguró que no hay motivos para alarmarse por los ataques iraníes contra buques en la zona.
Según el funcionario, Washington cuenta con un plan para garantizar el tránsito en la región y describió las acciones de Irán como una señal de “absoluta desesperación”.
Las autoridades estadounidenses sostienen que los ataques iraníes contra petroleros y buques mercantes son actualmente el principal factor que interrumpe el flujo de energía y mercancías a través de ese corredor marítimo.
Impacto global del conflicto
La guerra, iniciada el 28 de febrero tras una ofensiva conjunta de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes, ya tiene consecuencias más allá de la región.
La incertidumbre sobre el suministro energético y el riesgo de que el conflicto se amplíe a otros países del Medio Oriente están presionando al alza los precios del petróleo y generando volatilidad en los mercados financieros internacionales.
Mientras continúan los ataques y las declaraciones cruzadas, la comunidad internacional observa con preocupación la evolución de un conflicto que amenaza con convertirse en una crisis regional de mayor escala.




