El presidente de EE.UU. incitó a los iraníes a “tomar el control de sus instituciones” mientras crece la represión

La crisis en Irán entró en una fase aún más delicada luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, instara públicamente a los ciudadanos iraníes a “tomar el control de sus instituciones” y anunciara la cancelación total del diálogo diplomático con Teherán. En paralelo, organizaciones de derechos humanos elevaron a casi 2.000 el número de muertos por la represión de las protestas que sacuden al país desde fines de diciembre.

“¡Patriotas iraníes, sigan protestando! ¡Tomen el control de sus instituciones! Guarden los nombres de los asesinos y responsables de los abusos. Pagarán un alto precio”, escribió Trump en su red Truth Social. En el mismo mensaje, afirmó haber cancelado “todas las reuniones con funcionarios iraníes hasta que cesen los asesinatos sin sentido de los manifestantes” y cerró su publicación con la consigna “MIGA” (Make Iran Great Again), una adaptación de su lema político.

Más tarde, consultado por la cadena CBS sobre denuncias de ejecuciones por ahorcamiento, el mandatario advirtió: “Actuaremos de manera muy firme si hacen algo así. Cuando empiezan a matar a miles de personas… ya veremos cómo les va con eso”.

Las declaraciones de Trump marcaron una ruptura total con la República Islámica, incluso después de que el canciller iraní, Abbas Araqchi, intentara en los últimos días retomar el diálogo con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff, según reveló el medio Axios.

La respuesta de Irán y la escalada regional

Desde Teherán, la respuesta fue inmediata. El ministro de Defensa iraní, Aziz Nasirzadeh, advirtió que el país responderá “con mayor decisión” ante cualquier agresión estadounidense. Aseguró que Irán está mejor preparado que durante la ofensiva israelí y estadounidense de junio pasado y afirmó que cuentan con “sorpresas efectivas” para defender el territorio “hasta la última gota de sangre”.

Mientras tanto, la situación humanitaria continúa deteriorándose. La organización Human Rights Activists (HRA) informó que al menos 1.850 personas murieron en los primeros 17 días de protestas, entre ellas nueve menores, y que se registraron más de 16.700 detenciones. La ONG investiga además otras 770 muertes presuntamente vinculadas a la represión estatal y advirtió que las cifras reales podrían ser mucho más altas debido al apagón informativo.

Otras organizaciones opositoras, como la Organización de Muyahidines del Pueblo de Irán (OMPI), elevan la cifra de fallecidos a cerca de 3.000 y denuncian el uso de armas de guerra contra civiles.

Condena internacional y sanciones

El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, se declaró “horrorizado” por la violencia, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que la Unión Europea impulsará nuevas sanciones “rápidamente”. España, Francia, Reino Unido, Alemania, Dinamarca y Finlandia convocaron a diplomáticos iraníes para expresar su condena.

El canciller iraní, Abbas Araqchi, justificó el corte de internet —el más largo en la historia del país— alegando que el gobierno enfrentaba “operaciones terroristas” dirigidas desde el exterior. Sobre las amenazas de Washington, afirmó: “Estamos preparados para cualquier eventualidad”.

El mayor desafío al régimen en años

Las protestas comenzaron el 28 de diciembre en Teherán, impulsadas por el deterioro económico, la alta inflación y la devaluación del rial, y derivaron en un movimiento abiertamente político contra el régimen teocrático instaurado en 1979. Aunque en los últimos días se observó una leve normalización en la capital, con comercios abiertos y menor presencia militar, distintas zonas de la ciudad siguen siendo descritas como “zonas de guerra”.

Analistas coinciden en que las manifestaciones representan “el desafío más grave a la República Islámica en años”, aunque advierten que aún es prematuro prever una caída del sistema, dada la fortaleza del aparato represivo, encabezado por los Guardianes de la Revolución.

En este contexto, el exiliado Reza Pahlavi, hijo del sah derrocado en 1979, llamó a las fuerzas de seguridad a “ponerse del lado del pueblo”. Según Axios, Pahlavi se reunió recientemente con Steve Witkoff, lo que alimenta especulaciones sobre un eventual escenario de transición política en Irán.

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