El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán, las represalias y el impacto en la economía global

La ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán abrió una nueva fase de máxima tensión en Medio Oriente, con ataques cruzados, advertencias de escalada y consecuencias inmediatas en los mercados internacionales.

El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica informó que en su décima oleada de misiles tuvo como objetivo el complejo gubernamental israelí, incluida la oficina del primer ministro Benjamin Netanyahu. En paralelo, nuevas explosiones y columnas de humo se registraron en Teherán tras bombardeos atribuidos a fuerzas estadounidenses e israelíes.

Washington: “No es Irak”

Desde el Pentágono, el secretario de Defensa Pete Hegseth defendió la operación ordenada por el presidente Donald Trump y aseguró que “esto no es Irak” ni una guerra interminable, sino una misión “clara, devastadora y decisiva” destinada a destruir la capacidad misilística y naval iraní.

En la misma línea, el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, advirtió que las operaciones “llevarán algo de tiempo” y requerirán un “trabajo penoso”, al tiempo que reconoció la posibilidad de nuevas bajas.

Trump, por su parte, reprochó al primer ministro británico Keir Starmer haber demorado la autorización para utilizar la base militar de Diego García, en el océano Índico, como plataforma de operaciones contra objetivos iraníes.

Incidentes y tensión regional

En las últimas horas se reportaron nuevos episodios que amplifican el riesgo de una escalada regional. El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) informó que tres cazas F-15 estadounidenses se estrellaron en Kuwait tras ser alcanzados por “fuego amigo” durante maniobras defensivas frente a misiles y drones iraníes. Sus tripulantes fueron rescatados con vida.

En Europa, el Gobierno alemán aclaró que no participará en acciones militares contra Irán. El canciller Johann Wadephul expresó preocupación por la escalada, aunque señaló que cualquier intervención de tropas alemanas se limitaría a la defensa propia en caso de ataque.

Golpe al mercado energético

Uno de los impactos más sensibles se produjo en el frente energético. Qatar Energy suspendió la producción de gas natural licuado por razones de seguridad tras ataques contra instalaciones en Ras Laffan y Mesaieed.

El riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz —clave para el comercio mundial de crudo— disparó los precios del petróleo y del gas, alimentando temores de un nuevo shock energético global.

Las bolsas internacionales reaccionaron con fuertes caídas, mientras los inversores migraron hacia activos de refugio como el oro y el dólar. El encarecimiento de la energía reaviva además el fantasma de una inflación persistente en las principales economías, lo que podría condicionar decisiones de política monetaria en Estados Unidos y Europa.

Escenario abierto

Mientras Irán promete nuevas represalias y Washington asegura que fijará “los términos de esta guerra de principio a fin”, la comunidad internacional redobla llamados a una salida diplomática.

El conflicto, que ya excede el plano bilateral y amenaza con involucrar a múltiples actores regionales, combina riesgo militar directo con un impacto económico global inmediato. La evolución de las próximas horas será determinante para medir si se trata de una ofensiva acotada o del inicio de un enfrentamiento de mayor escala en Medio Oriente.

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