Aunque el Día Internacional de la Mujer Trabajadora se conmemora cada 8 de marzo, este 2026 la movilización central en Argentina será el lunes 9. La decisión fue tomada en asambleas transfeministas y generó debate en redes sociales, pero las organizaciones sostienen que responde a una definición política: convertir la jornada en un paro activo contra el gobierno de Javier Milei.
¿Por qué se marcha el 9 y no el 8?
Según explicó Luci Cavallero, docente y referente de Ni Una Menos, la decisión se adoptó tras varias asambleas abiertas realizadas durante las últimas semanas.
El argumento central es que al caer lunes —día laborable— la movilización puede articularse con un paro, reforzando el carácter de protesta frente a lo que las organizaciones consideran un “contexto regresivo” en materia de derechos laborales, sociales y de género.
Si bien el cambio de fecha recibió críticas en redes sociales, desde la organización señalaron que también habrá actividades el domingo 8. Entre ellas, una “mateada” en Parque Centenario para debatir sobre reforma laboral, cuidados y endeudamiento.
Cómo será la movilización del lunes
En la Ciudad de Buenos Aires, la convocatoria nacional prevé:
- 15:00 – Concentración en Santiago del Estero y Avenida de Mayo
- 17:30 – Marcha hacia Plaza de Mayo
- 18:30 – Acto central y lectura del documento
Las organizadoras anticiparon que se notificó a las autoridades porteñas sobre el recorrido y que se implementarán “políticas de cuidado”, incluyendo guardias jurídicas y organización en las columnas, ante la posibilidad de operativos policiales.
Las consignas del 2026
Las coordinadoras de la huelga internacional feminista plantearon que este año la movilización estará atravesada por reclamos tanto locales como internacionales.
En Argentina, apuntan especialmente contra:
- La reforma laboral recientemente aprobada
- La baja de la edad de punibilidad
- La reforma de la Ley de Glaciares
- El recorte de políticas públicas contra la violencia de género
- El impacto del ajuste económico en los trabajos de cuidado y el endeudamiento
Desde los espacios convocantes sostienen que las medidas oficiales profundizan la precarización laboral, el pluriempleo y la sobrecarga de tareas no remuneradas que recaen mayormente sobre mujeres y diversidades.
Un 8M con dimensión internacional
Las consignas también incluyen referencias a luchas en América Latina y otros puntos del mundo, vinculando la agenda feminista con debates sobre soberanía, migraciones, conflictos armados y crisis económicas.
“Nuestra lucha no tiene fronteras”, señalaron las organizadoras, al remarcar que la convocatoria busca articular demandas laborales, sociales y de derechos humanos.
Con el cambio de fecha, el 8M de este año se desdobla: actividades el domingo 8 y paro con movilización el lunes 9. Para las asambleas transfeministas, la decisión apunta a reforzar el carácter político de la jornada en un escenario que consideran adverso.





