Más de 25 agentes muertos, 40 presuntos criminales abatidos y 70 detenidos tras la ola de violencia
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, aseguró que el país amaneció “con más tranquilidad” luego de la ola de violencia desatada por el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), durante un operativo militar en el municipio de Tapalpa, estado de Jalisco.
Las represalias del grupo criminal provocaron 85 bloqueos carreteros y 27 ataques directos contra fuerzas de seguridad en al menos 20 estados del país. El saldo oficial es de más de 25 agentes y un civil muertos, más de 40 presuntos integrantes del crimen organizado abatidos y 70 personas detenidas.
“El día de hoy ya hay más tranquilidad y hay Gobierno. No hay ningún bloqueo en ninguna carretera y prácticamente se ha restablecido toda la actividad”, sostuvo la mandataria durante su conferencia matutina en el Palacio Nacional.
El operativo y la muerte del capo
Según informó la Secretaría de la Defensa Nacional, el objetivo inicial era capturar a Oseguera Cervantes. El operativo fue planeado el 21 de febrero y ejecutado el 22, con participación de fuerzas especiales del Ejército, la Guardia Nacional y apoyo aéreo.
El secretario de Defensa, el general Ricardo Trevilla Trejo, detalló que la ubicación del líder criminal fue resultado de labores de inteligencia que incluyeron seguimiento a su círculo cercano e intercambio de información con autoridades de Estados Unidos.
Durante el enfrentamiento en una zona boscosa de Tapalpa murieron ocho integrantes de su círculo de seguridad. Oseguera Cervantes resultó herido y falleció durante su traslado aéreo. En el lugar fueron asegurados lanzacohetes, armas largas y vehículos blindados.
La Fiscalía General de la República confirmó la identidad del capo mediante pruebas genéticas y abrió 57 carpetas de investigación en 14 estados por los hechos violentos posteriores.
Las represalias y el impacto nacional
Tras confirmarse la muerte de “El Mencho”, se registraron bloqueos con vehículos incendiados, ataques a comercios y agresiones armadas en Jalisco, Michoacán y otros estados.
El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, informó que el domingo se contabilizaron 85 bloqueos y 27 ataques directos contra fuerzas federales. Entre las víctimas fatales hay 25 elementos de la Guardia Nacional, un custodio penitenciario, un funcionario de fiscalía y una mujer civil.
Las autoridades desplegaron 2.500 efectivos adicionales en el occidente del país para reforzar los 7.500 ya presentes en Jalisco, con el objetivo de generar un efecto disuasivo y evitar nuevos focos de violencia.
En Guadalajara se activó el “código rojo”, se suspendieron clases presenciales y se registraron cierres masivos de comercios. También hubo cancelaciones de vuelos en Puerto Vallarta y afectaciones en servicios y actividades comerciales en distintas ciudades.
Cooperación con Estados Unidos
La operación se dio en un contexto de creciente presión de Washington para reforzar el combate al narcotráfico, especialmente por el tráfico de opioides sintéticos hacia territorio estadounidense.
La portavoz de la Casa Blanca confirmó que Estados Unidos proporcionó apoyo de inteligencia para el operativo. No obstante, Sheinbaum negó la participación directa de fuerzas extranjeras en territorio mexicano.
“No hay participación en la operación de fuerzas de Estados Unidos; lo que hay es intercambio de información”, afirmó, al subrayar que la cooperación bilateral se basa en el respeto a la soberanía.
El general Trevilla agregó que la relación con el Comando Norte se ha fortalecido y que el flujo de información fue clave para ubicar al líder del CJNG.
Un escenario aún abierto
Aunque la presidenta aseguró que las actividades comienzan a normalizarse, el Gobierno mantiene activo un centro de mando nacional con coordinación permanente entre Defensa, Marina, Seguridad y Gobernación.
Las autoridades monitorean posibles reacciones adicionales y la eventual recomposición interna del CJNG tras la muerte de su líder. El desafío inmediato es contener nuevos brotes de violencia y consolidar la estabilidad en las regiones más afectadas.
“Lo más importante es proteger a la población y restablecer plenamente la normalidad”, concluyó Sheinbaum.




