La central obrera confirmó una huelga de 24 horas el día en que Diputados trate el proyecto y vinculó la crisis industrial y la pérdida de empleo al rumbo económico oficial.
La Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó un paro nacional de 24 horas en rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y endureció su discurso contra el programa económico oficial. La medida de fuerza se realizará el día en que la Cámara de Diputados de la Nación Argentina trate el proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado de la Nación Argentina.
El anuncio se realizó en conferencia de prensa en la sede sindical, donde la conducción cegetista sostuvo que la iniciativa “lesiona derechos laborales históricos” y representa un retroceso en materia de garantías colectivas. Además, los dirigentes atribuyeron el cierre de la empresa FATE al “fracaso del plan económico del Gobierno”, en un contexto de caída de la actividad industrial y pérdida de puestos de trabajo.
“El paro será contundente”, advirtieron voceros sindicales, y señalaron que la medida podría ser el inicio de un plan de lucha más amplio si el Congreso avanza con la sanción definitiva de la reforma.
Rechazo frontal a la reforma laboral
La CGT sostiene que el proyecto oficial modifica aspectos centrales del régimen de contratación, indemnizaciones y negociación colectiva. Según la central obrera, la reforma flexibiliza condiciones laborales, debilita la protección del trabajador y altera el equilibrio entre capital y trabajo.
Desde el sindicalismo remarcan que el debate parlamentario se da en un contexto de recesión y ajuste fiscal, lo que —según su postura— agrava el impacto social de cualquier cambio normativo en materia laboral.
“El Gobierno plantea que la reforma generará empleo formal, pero lo que estamos viendo es cierre de fábricas y pérdida de puestos de trabajo”, afirmaron.
El caso FATE como símbolo
Uno de los puntos centrales del mensaje sindical fue la situación de la empresa FATE, histórica fabricante de neumáticos, cuyo cierre fue presentado por la CGT como evidencia del deterioro industrial.
Para la central obrera, la clausura de la planta y la pérdida de empleos forman parte de un escenario económico adverso que no puede desligarse de la política macroeconómica vigente.
“El cierre de FATE es consecuencia directa del modelo económico”, señalaron los dirigentes, al vincular la crisis sectorial con la caída del consumo interno y la apertura de importaciones.
Tensión política y escenario legislativo
El paro nacional se realizará sin movilización centralizada, aunque distintos gremios podrían organizar protestas sectoriales. La decisión busca impactar en la discusión parlamentaria y presionar a los bloques legislativos que aún no definieron su voto.
En el oficialismo sostienen que la reforma apunta a modernizar el sistema laboral y promover la formalización del empleo. Sin embargo, el rechazo sindical agrega presión en un Congreso donde los números son ajustados y cada voto resulta determinante.
La CGT pidió explícitamente a los diputados que “no avalen una ley que perjudica a los trabajadores” y advirtió que el conflicto podría escalar si el proyecto es aprobado sin modificaciones sustanciales.
Impacto económico y clima social
El anuncio del paro se produce en un momento de alta sensibilidad económica. Con inflación acumulada, caída del poder adquisitivo y retracción de la actividad en sectores industriales, la discusión laboral adquiere un carácter estratégico.
La central sindical argumenta que modificar el marco regulatorio en este contexto podría profundizar la precarización. Desde el Gobierno, en cambio, aseguran que la reforma es necesaria para atraer inversiones y reducir la litigiosidad.
El paro nacional, entonces, no solo representa una disputa sectorial, sino también una pulseada política sobre el rumbo económico y social del país.
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La CGT confirmó un paro nacional contra la reforma laboral y vinculó el cierre de FATE al fracaso del plan económico del Gobierno.





