Buceo, protocolos y responsabilidades: las claves judiciales tras la muerte de Sofía Devries

El informe forense sobre el fallecimiento de la turista de 23 años en Puerto Madryn plantea interrogantes sobre los riesgos del buceo recreativo, los protocolos de seguridad y la investigación judicial para determinar responsabilidades.


La muerte de Sofía Devries, la joven turista de 23 años que falleció mientras practicaba buceo en aguas de Puerto Madryn, no solo es un hecho trágico sino que abre una discusión amplia sobre los riesgos de actividades acuáticas recreativas, la seguridad en ese tipo de prácticas y el rol de los operadores y protocolos de emergencia en contextos turísticos.

La autopsia determinó que la causa de muerte fue ahogamiento por inmersión sin intervención de terceros, descartando signos de violencia o participación externa. El informe médico forense señala que la víctima sufrió una descompensación durante el ascenso, situación que puede ocurrir debido a variaciones de presión, esfuerzo físico o fallas fisiológicas no detectadas a tiempo.

Riesgos asociados al buceo recreativo

El buceo, incluso cuando se realiza con fines deportivos o de certificación, implica una serie de factores de riesgo que requieren estricta supervisión técnica, entrenamiento adecuado y cumplimiento de protocolos. La regulación de estas actividades, que combina elementos de deporte y turismo, suele estar sujeta a normas específicas de seguridad acordadas por asociaciones internacionales.

En este caso, la investigación judicial ordenó el secuestro de los equipos de buceo utilizados, la documentación y otros elementos técnicos para peritajes. Esto apunta no solo a esclarecer el hecho puntual, sino también a evaluar si existieron incumplimientos en las medidas de seguridad exigibles para la práctica.

Órganos de emergencia y protocolos

El operativo de búsqueda fue extenso y complejo: involucró buzos tácticos de la Prefectura Naval Argentina, el guardacostas GC-65 “Martín García” y vehículos subacuáticos remotos especializados en rastreo. La rapidez en activar el protocolo de emergencia fue fundamental, aunque el desenlace final fue trágico.

Los procedimientos de rescate y asistencia en actividades subacuáticas requieren coordinación entre cuerpos de seguridad y servicios de salud, y suelen activarse en casos de incidentes para maximizar las posibilidades de supervivencia. Este caso plantea preguntas sobre la disponibilidad, tiempos de reacción y colaboración de equipos especializados.

Implicancias legales y regulatorias

Más allá de la causa forense de la muerte, la Justicia continuará con la recolección de pruebas para determinar si hubo responsabilidades legales o administrativas. Esto incluye evaluar si los operadores de la actividad cumplieron con los protocolos, si hubo negligencias o falta de cumplimiento de normas vigentes, o si simplemente se trató de una contingencia propia de la disciplina.

Reflexión social y turismo

Los casos como el de Sofía suelen generar debates sobre la seguridad de las actividades recreativas en destinos turísticos, la capacitación de los participantes y la información que se brinda sobre los riesgos inherentes. En comunidades como Puerto Madryn, donde el turismo de aventura es una pieza importante de la economía local, estos hechos colocan sobre la mesa la necesidad de equilibrio entre promoción y seguridad.

La confluencia de deporte, turismo y riesgo requiere un abordaje técnico y regulatorio riguroso que proteja tanto a visitantes como a residentes, y que otorgue claridad a las familias y afectados cuando ocurren tragedias de este tipo.

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