Javier Milei terminó de armar el nuevo tablero del Ministerio de Justicia y el resultado tiene la marca de Santiago Caputo en cada casilla que importa. Sebastián Amerio, el funcionario más cercano al consultor presidencial dentro de la cartera judicial, fue designado como nuevo titular de la Procuración del Tesoro de la Nación. El organismo que defiende los intereses del Estado en los tribunales — incluido el mega juicio por la expropiación de YPF, que puede costarle al país más de 16.000 millones de dólares — pasa a manos de alguien que le debe el cargo directamente al arquitecto del poder en Casa Rosada. En la Secretaría de Justicia que Amerio deja vacante quedó Santiago Viola, apoderado nacional de La Libertad Avanza y hombre de Karina Milei. El mapa de poder en Justicia quedó dibujado con una precisión quirúrgica: Caputo controla lo técnico y estratégico, Karina controla lo político y partidario.
La decisión se cocinó en la Quinta de Olivos durante una reunión entre Milei y Caputo. Amerio reemplazará a Santiago Castro Videla al frente de la Procuración, y el equipo técnico del organismo seguirá igual. Esa continuidad no es un detalle menor: la Procuración maneja causas que no pueden pararse ni un solo día, y cualquier tropiezo en el juicio por YPF puede tener consecuencias económicas devastadoras para el país. El nuevo procurador lo sabe. Mahiques también.
Lo llamativo es que Caputo no quería a Amerio en ese puesto. Su candidato era Guillermo Montenegro, el ex intendente de Mar del Plata que en la última elección se pasó a La Libertad Avanza. Era «alguien que pasaba el filtro de todos», admitió un integrante de la mesa política. Pero algo cambió durante el jueves — nadie lo explica del todo — y Milei se inclinó por Amerio. En el círculo íntimo del Presidente lo justificaron con una sola frase: «El Presidente lo quería en un lugar de relevancia.» Montenegro tendrá que esperar su turno.
El Ejecutivo también armó el nuevo esquema con un movimiento que revela cómo se negoció el poder dentro de la coalición. Viola es karinista: está en la conducción del partido y responde a la secretaria general de la Presidencia. Su llegada a la Secretaría de Justicia no es solo un movimiento técnico. Es una señal de que Karina Milei avanzó varios casilleros en el tablero de las instituciones judiciales, justo cuando el Gobierno necesita cohesión para administrar los expedientes más calientes que tiene sobre la mesa. Viola, además, representará al Ejecutivo en el Consejo de la Magistratura, el organismo que selecciona y puede remover a los jueces nacionales y federales. Una silla que en años de elecciones vale mucho.
La primera gran batalla de Amerio en su nuevo cargo será la causa YPF. Los fondos Burford Capital y Eton Park reclaman al Estado argentino una compensación millonaria por la expropiación de la petrolera que impulsó Cristina Fernández de Kirchner en 2012. El juicio avanza en un tribunal de Nueva York y el Estado argentino todavía no tiene una estrategia definitiva para enfrentarlo. Amerio llega con la misión de construirla o consolidarla antes de que sea demasiado tarde.

En paralelo, el organismo que genera más ruido político en este momento es la IGJ. Mahiques le pidió la renuncia a su titular Daniel Vítolo — el hombre que investigaba a la AFA — y todavía no hay reemplazante oficial. El expediente de los veedores en la entidad de Chiqui Tapia está en el Ministerio, en un cajón, esperando que el nuevo ministro decida si lo abre o lo cierra. La respuesta a esa pregunta dirá más sobre los vínculos reales de Mahiques con el mundo del fútbol que cualquier declaración de prensa. Por ahora, el Gobierno dice que «no cambia un ápice» su posición sobre la AFA. Pero cambió al funcionario que más presionaba. Y en política, los hechos siempre hablan más fuerte que las palabras.





