El ministro de Deportes lo dijo clarito: Irán no va al Mundial 2026. La guerra se metió de lleno en el deporte más popular del planeta.
Era una pregunta que todos se hacían desde que empezó la guerra: ¿va Irán al Mundial? Hoy llegó la respuesta. Y es no.
El ministro de Deportes del régimen iraní salió a decirlo sin vueltas: la selección no va a jugar el Mundial 2026. La Copa del Mundo que arranca en junio en Estados Unidos, Canadá y México se va a quedar sin uno de sus clasificados.
El ministro Ahmad Donyamali fue directo al hueso: «Dado que este gobierno corrupto ha asesinado a nuestro líder, no hay condiciones en las que podamos participar en la Copa del Mundo.»
Tenían que jugar en el país que los está bombardeando
Irán había quedado en un grupo con Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda. Los tres partidos: en Los Ángeles y Seattle. En suelo estadounidense. En el país que lanzó los bombardeos.
La imagen era difícil de imaginar incluso antes de la guerra: futbolistas iraníes jugando en Los Ángeles mientras su país estaba bajo ataque. Con la guerra encendida, directamente imposible.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, había dicho que Trump le garantizó que Irán sería bienvenido. Pero eso fue antes del 28 de febrero, cuando todo cambió.
El presidente de la Federación iraní de Fútbol también le pegó a la FIFA: «¿Qué persona sensata enviaría a su selección nacional a Estados Unidos si la Copa del Mundo fuera tan política?» El Nuevo Día

Las chicas ya no volvieron de Australia — y los hombres ahora dicen que no van
Hay un contexto que explica todo. En la Copa de Asia femenina jugada en Australia, seis jugadoras iraníes se quedaron en ese país. No volvieron. El gobierno australiano les dio visados humanitarios. El Nuevo Día
Trump dijo que haría lo mismo si pasaba en el Mundial. El régimen iraní lo entendió como una amenaza de que sus jugadores podrían «desertar» en suelo americano.
Ahora la pregunta es qué hace la FIFA. El reglamento prevé sanciones y la posibilidad de meter a otro equipo asiático en el lugar de Irán. Pero una situación así — un país en guerra bajándose semanas antes — no pasó nunca en la historia del fútbol.
Faltan 92 días. Y la guerra ya se metió en el Mundial.





