La mamá de Elena Makarova escribió una carta que duele: «Lo que le hicieron a mi hija y a mi nieto es imperdonable»

La carta de una madre que manda a su hija lejos para salvarla y termina en pesadilla

Irina vivía en Rusia. Su hija Elena estaba en pareja con un hombre violento, embarazada, deprimida, sin salida visible. Entonces tomó la decisión que cualquier madre tomaría: la mandó lejos. Eligió Argentina. Eligió Bariloche. Creyó que iba a estar bien.

Lo que pasó después lo resumió ella misma en una carta que publicó Perfil esta semana: «Lo que le hicieron a mi hija Elena y a mi nieto Miroslav es imperdonable.»

Cómo empezó todo

Elena tenía 22 años cuando llegó a Bariloche. Estaba embarazada de varios meses, escapando de una relación tóxica con un hombre que le pedía que abortara y que, según la familia, era violento y alcoholizado. Una amiga de Elena tenía planeado viajar a Argentina. Irina aprovechó eso para mandar a su hija.

Los primeros meses en Bariloche fueron, según la madre, alentadores. Elena mostraba signos de recuperación. Estaba tranquila. Estaba con su amiga Angelina. Todo parecía encaminarse.

El parto que se convirtió en pesadilla

El 17 de marzo de 2025, Elena dio a luz por cesárea en el Hospital Ramón Carrillo de Bariloche. Todavía estaba bajo los efectos de la anestesia cuando entraron a su habitación fiscales y policías.

Sin intérprete. Sin abogado. Sin que nadie le explicara nada.

La habían señalado como «víctima» de una supuesta secta rusa liderada por un hombre llamado Konstantin Rudnev —a quien Elena declaró en Cámara Gesell que no conocía. Pero eso no impidió que la trasladaran a ella y a su recién nacido Miroslav a un refugio estatal donde, según ella misma declaró ante la Justicia argentina, las condiciones eran inhumanas.

«Sin hablar con mi mamá, me siento mal. No vimos la luz del sol durante más de un mes.» — Elena Makarova, en Cámara Gesell

Sin pañales regulares. Sin cuna. Lavando la ropa a mano. Comiendo frío porque no podía soltar al bebé. Sin teléfono propio para hablar con su familia en Rusia.

El bebé que llegó a Rusia con anemia

Cuando finalmente lograron salir de Argentina —gracias a la intervención de un abogado— les aplicaron al bebé cuatro vacunas al mismo tiempo antes del vuelo. Nadie le avisó a Elena.

La primera médica que revisó a Miroslav en Rusia no lo dudó: «Así no se hace. Va contra las recomendaciones. Podría haber agravado la anemia que observamos ahora.»

Miroslav tenía tres meses de vida y necesitaba tratamiento. Irina lo pone en blanco y negro en su carta: la salud de su nieto es consecuencia directa de lo que le hicieron en Argentina.

Elena denunció a los fiscales y el sistema cerró filas

De vuelta en Rusia, Elena no se quedó callada. Presentó una denuncia penal contra los fiscales Tomás Labal, Gustavo Revora y Rodrigo Treviranus, a quienes acusa de haberla interrogado ilegalmente, haberle impedido tener defensa y haberla expuesto a condiciones degradantes junto a su bebé.

La respuesta del sistema fue clara: la Procuración General rechazó investigar a esos funcionarios.

La causa sigue abierta. Rudnev, detenido en Rawson, tiene audiencia clave en abril con su nuevo abogado, Martín Sarubbi. La carta de Irina llega en ese momento y vuelve a instalar la pregunta que la fiscalía no responde: ¿cómo se «protege» a una víctima interrogándola bajo anestesia?

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