Por Redacción Sumario Noticias · 7 de marzo de 2026 · Avellaneda · 🕐 5 min de lectura
El presidente de la Asociación Argentina de Tenis Adaptado de Pie vive en Avellaneda, usa prótesis en ambas piernas y no puede subir al tren. Se paró frente a la estación y habló sin filtro.

Martín Irrazabal tiene 49 años, vive en Avellaneda y perdió ambas piernas en el año 2000 tras una descarga eléctrica. Hoy camina con prótesis, preside la Asociación Argentina de Tenis Adaptado de Pie (TAAP) y acaba de presentar una denuncia formal ante ADIF, Trenes Argentinos y el Municipio de Avellaneda por la falta de accesibilidad en las estaciones de tren del distrito. Sumario Noticias lo encontró parado frente a la Estación Sarandí del Tren Roca y le preguntó por qué.
La estación que no se puede subir
La Estación Sarandí está construida sobre un viaducto que eleva las vías sobre la Avenida Mitre. Para llegar al andén hay que subir una larga escalera. No hay rampa. No hay alternativa accesible para personas con discapacidad o movilidad reducida. Hay un ascensor — fue inaugurado, salió en los diarios — pero nunca se habilitó para el uso cotidiano de los pasajeros.
«Este lugar lo dice todo sin necesitar palabras», arranca Irrazabal. «Mirá lo que tenemos: un ascensor inaugurado con fotos y discursos, y hoy está cerrado. Yo vivo a pocas cuadras y no puedo tomar el tren.«
«Se anuncia, se inaugura, se abandona. Ese es el ciclo. Yo estoy acá para romperlo.»— Martín Irrazabal, frente a la Estación Sarandí
Una historia de resiliencia y lucha
El 26 de noviembre del año 2000, Martín subió a una escalera apoyada en un poste en Bernal. Una descarga eléctrica lo dejó sin los dos miembros inferiores. Sobrevivió. Aprendió a caminar de nuevo con prótesis. Y canalizó todo en el deporte. «El tenis adaptado me salvó la vida dos veces. La primera, el cuerpo. La segunda, la cabeza.»
Hoy el TAAP tiene personería jurídica nacional, organiza torneos internacionales y nuclea a personas con discapacidad motriz de todo el país. Pero Irrazabal no puede tomar el tren en su propio barrio.
La entrevista
¿Qué pasa exactamente en Sarandí?
«La estación está arriba, sobre el viaducto. Para llegar al andén tenés que subir una escalera larga. Para mí, con prótesis en los dos miembros, eso es una barrera concreta, no una incomodidad. El ascensor está instalado, tiene la maquinaria. Pero nunca se habilitó para los pasajeros. Ese ascensor es la promesa rota más visible que yo haya visto en mi vida.»
¿El problema se limita a Sarandí?
«Es sistémico. Hay otras estaciones en Avellaneda donde la accesibilidad directamente no existe. No es un problema de una estación: es cómo se concibe el transporte público en Argentina. Se construye pensando en la persona que camina sin dificultad. Eso no es inclusión. Es decoración.»
¿Qué le pedís a las autoridades?
«Tres cosas. Primero: que habiliten el ascensor de Sarandí ya. No hace falta una obra nueva. Hace falta voluntad. Segundo: un relevamiento de todas las estaciones del distrito con cronograma real. Tercero: que nos incluyan en la mesa de decisiones. Nosotros sabemos mejor que nadie qué necesitamos.«
¿Qué le dirías a alguien que piensa que esto no le afecta?
«Que la discapacidad puede llegar en cualquier momento. El ascensor que yo necesito hoy es el mismo que va a necesitar tu papá de 75 años. La accesibilidad en el transporte público nos incluye a todos. Y en este caso ni siquiera hay que gastar: el ascensor ya está. Solo hay que encenderlo.»
«No pedimos privilegios. Pedimos lo mismo que cualquier ciudadano: poder subir a un tren.»— Martín Irrazabal, presidente de la TAAP
¿Qué te mantiene de pie después de todo lo que viviste?
«El deporte. La familia. La certeza de que cada barrera que derribamos vale para muchas personas que quizás nunca van a saber que hubo alguien peleando por ellas. Si las autoridades no lo hacen solas, voy a estar acá para recordárselo. Parado. Sobre mis prótesis. Frente a este tren. reclamando todas las veces que haga falta.«
La denuncia formal
Irrazabal presentó esta semana un escrito formal ante ADIF, Trenes Argentinos Operaciones, la CNRT, el Municipio de Avellaneda y la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires. El reclamo por barreras arquitectónicas en estaciones de tren invoca la Ley 22.431 y la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de la ONU, con jerarquía constitucional en Argentina.
¿Qué podés hacer vos?
Si sos vecino de Avellaneda o conocés a alguien afectado por barreras en estaciones de tren, podés sumarte al reclamo escribiendo a las redes de la TAAP o compartiendo esta nota. La accesibilidad en el transporte público es un derecho de todos. Compartir también es una forma de reclamar.
Sumario Noticias solicitó respuesta a ADIF y al Municipio de Avellaneda. Al cierre de esta edición no se recibió contestación.




