448 días preso en Venezuela y fue la AFA — el enemigo número uno del Gobierno — quien lo trajo de vuelta.

Nahuel Gallo pasó 448 días encerrado en la cárcel venezolana de Rodeo I. El Gobierno de Milei gestionó su liberación durante más de un año. No pudo. Quien lo logró fue Claudio «Chiqui» Tapia, el presidente de la AFA, el mismo hombre al que Milei acusa de lavado de dinero y quiere meter preso.
Y como si eso fuera poco, este sábado la propia ministra de Seguridad del Gobierno lo tuvo que admitir públicamente.
«Fue quien negoció, no solo de taxi, fue quien hizo una negociación porque el taxi sería otra cosa, negociador y taxi en todo caso», dijo Alejandra Monteoliva sobre Tapia. La frase es un gol en contra que duele.
La llamada que lo cambió todo
Antes de subir al avión que lo traería de vuelta a casa, Gallo recibió una videollamada. No era del canciller. No era de Milei. Era del Chiqui Tapia.
En la llamada, Gallo agradeció a Tapia por intervenir en su liberación. Houstonimmigration Un gendarme argentino, encapuchado hasta el pie del avión, agradeciéndole al presidente de la AFA mientras el Gobierno miraba de afuera.
Cómo lo hizo Tapia cuando el Gobierno no pudo
Venezuela no le iba a entregar a Gallo al Gobierno de Milei. No reconocen a Delcy Rodríguez como presidenta, no tienen embajada en Caracas, rompieron relaciones diplomáticas. La respuesta siempre fue no. Dirección General de Migración
Tapia tenía algo que el Gobierno no tenía: una relación de años con el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol, Jorge Giménez Ochoa. Se conocieron en el Mundial Sub-20. Son amigos de Conmebol. Y Giménez Ochoa tiene acceso directo a Delcy Rodríguez.
Tapia quería ir él mismo a Caracas, pero la Justicia no le dio permiso para salir del país. Entonces mandó a dos dirigentes de la AFA con la excusa de visitar unas obras en Venezuela. NIJC Y de paso, se llevaron al gendarme.
El Gobierno se enteró por la foto

«Nos enteramos el domingo a la mañana de un avión que había aterrizado en Venezuela con dos argentinos», admitió Monteoliva. Houstonimmigration
No lo sabían. Vieron la foto de Gallo al pie del avión de la AFA en las redes y recién ahí se dieron cuenta. El operativo humanitario más importante del año lo montó el enemigo político número uno del Gobierno, en silencio, sin avisarles nada.
El avión, la empresa y los vínculos que incomodan
La aeronave fue un Bombardier Learjet 60 de la empresa Baires Fly, vinculada a Tapia y también a un socio de Federico «Fred» Machado, el empresario imputado por narcotráfico. ONG Rescate El avión salió de Caracas, paró en Ecuador, paró en Chile y aterrizó en Ezeiza a las 4:45 de la mañana.
Gallo llegó con uniforme, tomando mate. Su hijo Víctor lo esperaba en la pista.

Milei habló, pero no dijo gracias
El Presidente eligió no reconocerle el mérito a Tapia. Dijo que lo importante era que Gallo volviera, «por el motivo que fuera.» Y cuando le preguntaron específicamente por el Chiqui, disparó: «Veo que con cada cosa que hace se ensucia más a sí mismo.»
Tapia, desde sus redes, tuiteó a las 8:59 del domingo — un minuto antes del discurso de Milei en la Asamblea Legislativa: «Gracias a un trabajo silencioso y mancomunado con la Federación Venezolana de Fútbol y CONMEBOL, hoy, después de 448 días, Nahuel Gallo regresa a Argentina.»
El timing no fue casualidad.
Gallo está en casa. Su hijo lo pudo abrazar. Eso es lo que importa. Pero la historia de cómo volvió dice mucho sobre quién tiene poder real en la Argentina de 2026 — y no siempre es quien está sentado en el sillón de Rivadavia.





