Guerra en Irán, día 7: Trump le habla al pueblo iraní y le pide que se rebele, los muertos ya son 1.230

El séptimo día de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán terminó con una imagen que nadie hubiera imaginado hace dos semanas: el presidente de la potencia más poderosa del mundo grabando un video casero desde la Casa Blanca para pedirle al pueblo iraní que se levante contra su propio gobierno. «Tomen el control de su gobierno. Esta será probablemente su única oportunidad durante generaciones», dijo Donald Trump mirando a cámara. Un llamado abierto a la insurrección, pronunciado por un jefe de Estado en funciones, dirigido a la población de un país con el que técnicamente no declaró la guerra pero al que bombardea desde hace una semana. El mundo moderno no había visto algo así.

El balance del día deja los pies en la tierra sobre lo que está pasando en el terreno. Los muertos en Irán ya superan los 1.230, con 183 niños menores de diez años entre las víctimas confirmadas. En Líbano, donde el conflicto derramó con fuerza en los primeros días, la cifra de muertos supera los 80. Las bajas militares de Estados Unidos llegaron a seis, las israelíes a once. El tráfico de buques por el Estrecho de Ormuz cayó un 90%, con el impacto que eso tiene sobre el precio del petróleo y sobre las cadenas de suministro globales. El acceso a internet en Irán lleva más de 100 horas cortado. Más de 17.500 ciudadanos estadounidenses fueron evacuados de la región, con 1.500 más esperando turno.

La jornada tuvo varias novedades que escalan la tensión. Irán atacó la base militar estadounidense de Erbil, en el norte de Irak, con dos drones. Un tercer dron de origen iraní impactó cerca del aeropuerto de Najicheván, en Azerbaiyán — un país que no tiene nada que ver con el conflicto y que en los últimos días se convirtió en el tercer Estado no beligerante afectado por el desborde de la guerra. Israel, por su parte, ejecutó el primer asesinato selectivo contra un miembro de Hamas desde que empezó la escalada: Wassim Atallah al-Ali fue eliminado en Trípoli, Líbano. Y en paralelo, las FDI destruyeron un sistema de lanzamisiles balísticos en la región de Qom y un sistema de defensa aérea en Isfahan.

El dato más perturbador del día lo reveló CNN: bombarderos iraníes estuvieron a dos minutos de atacar una base de Estados Unidos antes de ser derribados. Dos minutos. La diferencia entre el día 7 de esta guerra y el inicio de algo incomparablemente peor. En Washington, el senador demócrata Mark Warner encendió otra alarma: dijo haber escuchado mencionar al menos cuatro objetivos distintos para la misión en los últimos días. La interpretación que todos hacen de esa frase es la misma: el Gobierno de Trump no tiene una estrategia clara. Tiene fuerza, tiene voluntad de usarla, pero no tiene un mapa de adónde quiere llegar.

La sucesión del poder en Irán agrega una variable que podría cambiar todo. La Asamblea de Expertos — 88 clérigos que deben elegir al sucesor del ayatolá Alí Jamenei, muerto en los primeros días del conflicto — está por reunirse. El favorito es Mojtaba Jamenei, hijo del líder asesinado. Israel ya advirtió que cualquier nuevo líder será considerado un objetivo militar. Y Trump fue más lejos que cualquier declaración diplomática anterior: dijo que Estados Unidos tendrá «un papel en la elección del próximo líder iraní.» Ni siquiera los analistas más pesimistas habían anticipado que la escalada verbal llegaría tan lejos tan rápido.

Europa se mueve. El Reino Unido mandó cuatro cazas Typhoon adicionales a Qatar. Francia desplegó sus Rafale sobre los Emiratos y ordenó al portaaviones Charles de Gaulle que cruce del Mar Negro al Mediterráneo. España e Italia enviaron medios navales hacia Chipre. Australia movilizó activos militares con 115.000 ciudadanos en zona de conflicto. El canciller alemán Merz visitó la Casa Blanca y se convirtió en el primer líder europeo en hacerlo desde que empezó la guerra. El mundo toma posiciones. Y nadie sabe todavía cuándo — ni cómo — para esto.

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