Abuelas de Plaza de Mayo, Madres Línea Fundadora, HIJOS, CELS, Familiares y Compañeres de los 12 de la Santa Cruz y más de una docena de organizaciones firmaron la convocatoria a la marcha del 24 de marzo de 2026. El pedido central: llevar la foto de una persona desaparecida a Plaza de Mayo. La campaña paralela «#FloreceránPañuelos» ya se desplegó en escuelas y barrios de todo el país.
El 24 de marzo de 2026 no será una conmemoración más. Se cumplirán exactamente cincuenta años desde el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, cuando la Junta Militar encabezada por Jorge Rafael Videla derrocó a María Estela Martínez de Perón e inició la dictadura más sangrienta de la historia argentina. Medio siglo después, las organizaciones de derechos humanos que llevan cinco décadas reclamando memoria, verdad y justicia convocaron a la Plaza de Mayo con una consigna que no admite ambigüedad: «Que digan dónde están.»

La imagen de la convocatoria —ya viral en redes sociales— muestra una multitud levantando fotos de desaparecidos y lleva las firmas de Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, HIJOS Capital, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, el CELS, la Liga Argentina por los Derechos Humanos, el Movimiento Ecuménico por los Derechos Humanos, Familiares y Compañeres de los 12 de la Santa Cruz —organización que integra Héctor Francisetti— y otras organizaciones históricas. El pedido concreto a quienes se sumen a la marcha: llevá la foto de una persona desaparecida.
Un aniversario en un contexto político específico
La convocatoria al 24M 2026 no ocurre en el vacío. Se inscribe en un contexto donde el gobierno nacional, con expresiones tanto del presidente Javier Milei como de la vicepresidenta Victoria Villarruel, ha cuestionado públicamente la cifra de 30.000 desaparecidos, minimizado el alcance del terrorismo de Estado y desmantelado organismos vinculados a las políticas de Memoria, Verdad y Justicia. La Secretaría de Derechos Humanos de la Nación fue vaciada de contenido y presupuesto, y varios sitios de memoria registraron recortes o intervenciones institucionales en los últimos meses.
Las organizaciones convocantes lo nombraron en sus comunicados previos: la movilización del 24 de marzo es también una respuesta a «un gobierno empecinado en negar o justificar el terrorismo de Estado», según expresaron desde Abuelas al presentar la campaña #FloreceránPañuelos, que invita a hacer, bordar o intervenir pañuelos blancos en colegios, clubes y plazas de todo el país antes de la marcha central.
Por qué este 24M es distinto a todos los anteriores
Para Héctor Francisetti, de Familiares y Compañeres de los 12 de la Santa Cruz, la fecha tiene una dimensión que va más allá de la conmemoración. «Para nosotros es fundamental que las nuevas generaciones conozcan la historia reciente de nuestro pueblo, que conozcan la vida y la lucha de los 30.000», dijo en declaraciones a Sumario Noticias. Y fue más lejos en el análisis: «Las ligas agrarias, el clasismo, el movimiento estudiantil, la CGT, toda la organización obrera, estudiantil y popular de las décadas del sesenta y setenta fueron fundamentales para acorralar a la oligarquía argentina, que se vio desesperada por ese alto grado de conciencia que tenía una parte importantísima de nuestro pueblo. Se vio acorralada y tuvo que recurrir a un genocidio: el de una o dos generaciones, porque fueron la generación del sesenta y del setenta las que estos genocidas hicieron desaparecer.»
Francisetti también apuntó a los responsables civiles y económicos del terrorismo de Estado: «Lo hicieron con la complicidad —o con el mandato— de los grupos económicos concentrados y de la oligarquía, no solamente del país sino también del extranjero. Los grupos económicos extranjeros ya en ese momento tenían una alta injerencia en la política, que después se vio concretada con el proyecto de Martínez de Hoz y la dictadura genocida.»
El antecedente del año pasado y lo que se espera este año
El 24 de marzo de 2025 —el 49° aniversario— fue la primera marcha unificada de los organismos de DDHH en 19 años. Estela de Carlotto, Taty Almeida y Adolfo Pérez Esquivel leyeron un documento conjunto en Plaza de Mayo ante una concurrencia que desbordó todas las previsiones. El acto fue descripto por múltiples medios como uno de los más masivos de los últimos años. Para este año, con el número redondo de los 50 como convocatoria adicional, las organizaciones esperan una respuesta aún mayor.
El formato de la marcha replicará el esquema consolidado: concentración desde distintos puntos de la ciudad, confluencia en Plaza de Mayo y lectura de un documento conjunto. A eso se suma este año el pedido específico de llevar fotos de desaparecidos, que busca hacer visible de manera personal e individual lo que las estadísticas expresan de manera abstracta: que detrás de cada número hay una historia, un nombre y una familia que sigue sin respuesta.
La consigna «Que digan dónde están» tiene una vigencia concreta más allá de lo histórico: con más de 300 nietos aún sin restituir según los registros de Abuelas de Plaza de Mayo, la búsqueda no terminó. El 24 de marzo de 2026 es la fecha en que el país tendrá la oportunidad de recordarlo con la misma fuerza que hace cincuenta años




