La ministra de Seguridad endureció su discurso en medio de la movilización contra la reforma laboral y defendió el operativo desplegado en las inmediaciones del Parlamento
En una jornada marcada por el paro general convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT) y la concentración de manifestantes frente al Congreso, la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, lanzó una advertencia directa a quienes participen de la movilización contra la reforma laboral.
“Se los digo sin vueltas: marchar en paz es un derecho. La violencia no”, afirmó la funcionaria, sucesora de Patricia Bullrich al frente de la cartera. Y agregó: “El que quiera manifestarse en paz va a poder hacerlo. Pero el que vaya a romper, a generar caos o a atentar contra el orden democrático, va a pagar las consecuencias”.
Las declaraciones se produjeron en el marco de un fuerte despliegue de fuerzas federales en las inmediaciones del Congreso, la Casa Rosada y los principales accesos a la Ciudad de Buenos Aires, entre ellos el Puente Pueyrredón, donde se registraron incidentes desde temprano.
Operativo reforzado y controles
Desde el Ministerio de Seguridad anticiparon que habrá requisas de mochilas y controles sobre vehículos, incluidos micros y camionetas, con el objetivo declarado de “evitar disturbios”.
Camiones hidrantes, motos, camionetas y efectivos de la Gendarmería Nacional se apostaron sobre la avenida Rivadavia, entre Callao y Riobamba, en el acceso a la Cámara de Diputados.
Monteoliva justificó el endurecimiento del operativo al recordar los incidentes registrados durante el debate en el Senado del pasado 11 de febrero, cuando el proyecto obtuvo media sanción. En ese contexto, sostuvo que las fuerzas están preparadas para intervenir ante eventuales hechos de violencia.
“Nuestras Fuerzas están listas y van a actuar. Esta Argentina no va a ser rehén de los violentos de siempre. Ley y orden”, concluyó.
Movilización autoconvocada
Aunque la CGT había anunciado que no realizaría una movilización formal y que el objetivo del paro era que “no haya nadie en la calle”, la concentración frente al Congreso se concretó de manera autoconvocada.
Participan sindicatos, organizaciones sociales y políticas, además de movimientos piqueteros independientes y agrupaciones de jubilados y pensionados, que rechazan el proyecto de reforma laboral que se debate en la Cámara de Diputados.
El operativo se da además en un contexto sensible: en los últimos meses, la cartera de Seguridad fue cuestionada por detenciones consideradas arbitrarias por organismos de derechos humanos durante protestas anteriores.
La tensión en las calles acompaña así un debate legislativo clave para el Gobierno, mientras el Congreso se convierte nuevamente en el epicentro del conflicto entre el Ejecutivo y los sectores sindicales.




