En una jornada de paro general convocado por la CGT, la operación desigual del transporte público —con trenes y subtes paralizados y solo una parte de los colectivos circulando— evidencia divisiones en el sector y tensiones en torno a la reforma laboral.
Este jueves 19 de febrero, la movilidad urbana se vio afectada por la medida de fuerza de la Confederación General del Trabajo (CGT), que incluyó la adhesión de amplios sectores del transporte. La Unión Tranviarios Automotor (UTA), principal sindicato de conductores de colectivos, confirmó su participación en el paro, provocando la suspensión de servicio en la mayoría de las líneas de colectivo del Área Metropolitana de Buenos Aires y otras zonas.
No obstante, una porción del sistema de colectivos siguió operando. Empresas como las del Grupo DOTA decidieron no plegarse a la huelga, lo que permitió que decenas de líneas mantuvieran su funcionamiento normal incluso durante la protesta.
Fragmentación dentro del transporte
El fenómeno de tener algunas líneas operativas y otras paralizadas responde a la heterogeneidad del sector. El transporte de colectivos en el AMBA y otras regiones combina empresas con diferentes acuerdos sindicales y niveles de adhesión a las convocatorias de paro.
En este caso, la mayoría de empresas que dependen directamente del convenio con UTA se sumó a la medida de fuerza. A su vez, el Grupo DOTA —con una estructura empresarial fuerte y otros acuerdos —optó por mantener operativos sus recorridos, lo que genera la situación de servicio parcial que se observa hoy.
Listado operativo
Entre las líneas que continúan funcionando, se encuentran numerosas rutas urbanas, interurbanas y municipales, que abarcan tanto el centro porteño como zonas del conurbano bonaerense.
Colectivos urbanos y corredores nacionales
- 6, 7, 8, 9, 20, 21, 23, 24, 25, 28, 31, 32, 44, 50, 51, 56, 57, 60, 76, 78, 79, 80, 84, 91, 100, 101, 106, 107, 108, 111, 115, 117, 127, 128, 130, 134, 135, 146, 150, 158, 161, 164, 168, 177, 188, 263A, 271, 277, 283, 299.
Líneas provinciales y municipales
- 370, 373, 384, 385, 388, 403, 410, 435, y varias líneas municipales como 503 (San Vicente), 514 (Almirante Brown), 520 (Lanús), 523, 540, 541, 542, 543, 544, 548, 549, 550, 551, 552, 553, 561 (Lomas de Zamora), 562.
La continuidad de este conjunto de líneas permite cierto nivel de movilidad para los usuarios, aunque de manera seleccionada y no uniforme.
Impacto en la cotidianeidad
La operación parcial del servicio de colectivos genera una distribución desigual de opciones para los usuarios. Mientras quienes viven cerca o tienen acceso a las líneas que sí funcionan pueden trasladarse, quienes dependen de recorridos no operativos enfrentan mayores dificultades.
Esto también obliga a un mayor uso de transporte alternativo, movilidad privada o incluso la cancelación de actividades planificadas.
Tensiones sindicales y futuras movilizaciones
La situación pone de relieve tensiones dentro del movimiento sindical y del sector transporte. La adhesión de UTA al paro y la decisión de ciertos operadores de no plegarse muestran diferencias estratégicas sobre la forma de enfrentar la reforma laboral y las consecuencias del paro.
Este tipo de fragmentación podría tener efectos en la capacidad de coordinación de futuras medidas de fuerza y en el ámbito de la negociación colectiva.
La dinámica del paro y su impacto en rutas de movilidad urbana y suburbana serán un factor clave para evaluar la respuesta ciudadana y las próximas acciones sindicales.





