Bryan Mayer será jefe de gabinete en Derechos Humanos

Designan a un funcionario que actúa como vocero de los militares y llama “terroristas” a las víctimas

La Subsecretaría de Derechos Humanos de la Nación (SDH) avanza en una transformación que la acerca cada vez más al Ministerio de Defensa. Tras la designación de Joaquín Mogaburu al frente del organismo, comenzó a ganar protagonismo Bryan José Mayer, un vocero oficioso de las Fuerzas Armadas que ahora se presenta como futuro jefe de gabinete de la SDH.

Mayer alcanzó notoriedad pública en 2023, cuando calificó como “pro terrorista” a la película Argentina, 1985, que reconstruye el trabajo de la fiscalía durante el Juicio a las Juntas. Su desembarco en un área clave de derechos humanos refuerza las críticas sobre el giro que el Gobierno de Javier Milei imprime a las políticas de memoria, verdad y justicia.

El avance de figuras ligadas al ámbito castrense se consolidó en esta segunda etapa de la gestión libertaria, con un hito claro: la designación del teniente general Carlos Alberto Presti como ministro de Defensa. Ese movimiento tuvo su correlato en la SDH, que fue degradada institucionalmente y quedó virtualmente desmantelada durante la breve gestión de Alberto Baños, quien terminó renunciando tras relativizar ante un comité de la ONU los crímenes de la última dictadura y cuestionar la cifra de personas desaparecidas.

Tras su salida, el Gobierno eligió a Joaquín Mogaburu como reemplazo. Hasta entonces, su nombre no figuraba entre los candidatos más visibles. Se desempeñaba como secretario del Tribunal Oral Federal 7 de Comodoro Py —que juzga a Cristina Fernández de Kirchner en la causa de los “cuadernos”— y había pasado seis meses como director nacional de Derechos Humanos, Género y Derecho Internacional Humanitario en el Ministerio de Defensa.

Durante su paso por esa cartera, Mogaburu tuvo escasa actividad pública. Recorrió algunos liceos militares con un seminario sobre “verdad completa”, cuyos contenidos —según explicó a Página/12— se basaban en los testimonios de Silvia Ibarzábal y Arturo Larrabure, hijos de militares muertos en los años ’70, a los que definió como portadores de un “mensaje de concordia y perdón”.

La SDH permaneció acéfala durante tres semanas. Recién el 24 de diciembre se oficializó la designación de Mogaburu en el Boletín Oficial, aunque su nombramiento había sido anunciado el 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. El retraso se debió, en parte, a las dificultades que tuvo para obtener licencia en el TOF 7: pretendía conservar su salario del Poder Judicial mientras asumía funciones en el Ejecutivo, lo que generó malestar en la Cámara de Casación Penal.

Mogaburu y Mayer compartieron actos vinculados a la denominada “memoria completa” en el Ministerio de Defensa. De ese vínculo surgió una alianza que ahora empieza a traducirse en cargos. Mayer se presenta ante distintos interlocutores como futuro jefe de gabinete de la SDH, una versión confirmada por diversas fuentes.

Desde agosto de 2025, Mayer es director de Capacidades Institucionales del Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH), con sede —al igual que la SDH— en el predio de la exESMA. Tras la degradación de la Subsecretaría, el Gobierno también desjerarquizó el Archivo Nacional de la Memoria y el Museo Sitio ESMA, que pasaron a depender del CIPDH, actualmente controlado por funcionarios alineados con “Las Fuerzas del Cielo”, el espacio referenciado en el asesor presidencial Santiago Caputo.

Pocos días después de asumir en el CIPDH, Mayer publicó una foto junto al ministro de Defensa, Luis Petri, y escribió: “Nos reunimos para transmitirle inquietudes que recibo del personal militar”, dejando explícito su rol como vocero informal de las Fuerzas Armadas. “Aunque dejé mi puesto en Defensa, mi compromiso con nuestra gente sigue intacto”, añadió.

Exliceísta y exvocero del Ejército, Mayer fue cronista parlamentario y corresponsal en la guerra de Ucrania. Una de sus primeras iniciativas en el CIPDH fue organizar una conferencia sobre sus experiencias en el conflicto bélico.

Desde su llegada al organismo, mantuvo una postura provocadora frente a los organismos de derechos humanos. En una columna institucional sostuvo que era necesario “revalorizar” el concepto de derechos humanos y dejar de entenderlo como un “nicho de corrupción, negocios o persecución ideológica”.

Mayer también participa de la reforma del guión del Museo Sitio ESMA, impulsada por el Gobierno, que busca introducir la noción de “antecedentes” de las víctimas y vincular secuestros con acciones armadas, en una línea que organismos denuncian como criminalización de los desaparecidos.

Su mayor exposición mediática ocurrió en octubre de 2023, cuando denunció en X que cadetes del Colegio Militar serían obligados a ver “la película pro terrorista 1985”. El mensaje fue amplificado por Victoria Villarruel. Meses antes, había respaldado públicamente al general Rodrigo Soloaga tras su discurso en apoyo a militares detenidos por delitos de lesa humanidad.

La oficialización de Mayer como jefe de gabinete de la SDH podría demorarse, ya que la titular del CIPDH, Ana Mármora, se encuentra de licencia. De concretarse, Mayer quedará a cargo de la gestión cotidiana del organismo y del vínculo con los organismos de derechos humanos, en un contexto especialmente sensible: en marzo próximo se cumplirán 50 años del golpe de Estado de 1976.

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