INDEC vs. Milei: quieren blanquear cuánto del trabajo creado es delivery
El Gobierno de Javier Milei se sostiene, en buena medida, sobre un crecimiento del empleo precario que maquilla —por ahora— la pérdida de puestos de trabajo formales. Sin embargo, esa narrativa oficial podría enfrentar un obstáculo inesperado: el INDEC. Su titular, Marco Lavagna, comenzó a mover piezas para medir con mayor precisión cuántos de los nuevos empleos corresponden a plataformas de delivery y servicios por aplicaciones, una iniciativa que amenaza con dejar en evidencia el deterioro de la calidad laboral en una economía recesiva.
En concreto, Lavagna inició reuniones con empresas de delivery para explorar mecanismos que permitan identificar y cuantificar de forma específica a los trabajadores de plataformas. Si ese detalle se logra, quedaría expuesto que una parte significativa de la creación de empleo responde a ocupaciones informales, sin derechos laborales plenos y con ingresos que no alcanzan para cubrir el costo de vida.
Hoy esos datos existen, pero aparecen diluidos. La categoría estadística vigente es “repartidor de comercio a domicilio/delivery”, una clasificación amplia que incluye desde cadetes hasta colocadores de afiches, con una base metodológica que data de 2017, cuando el fenómeno de las apps tenía una escala mucho menor. El resultado es una foto borrosa del mercado laboral real.
Según fuentes empresarias consultadas por Página I12, la solución técnica sería sencilla: que las propias empresas entreguen sus registros. El problema es político y corporativo. La mayoría de las firmas se ampara en la “propiedad privada” de los datos para evitar esa apertura. El caso paradigmático es Uber, históricamente reacia a compartir información.
En la segunda semana de enero, Lavagna recibió en el INDEC a directivos de Pedidos Ya, una de las principales compañías del sector. Participaron Tomás Barone, gerente de Asuntos Corporativos, y Macarena Petrecolla, responsable del área. Según el registro oficial, en la reunión “se discutió una agenda conjunta para la obtención de datos de los servicios en plataformas”.
La intención del titular del INDEC es continuar el diálogo con otras empresas del rubro para evaluar mecanismos de acceso directo a la información. “Esto se resolvería en una tarde y con costo casi nulo si las empresas proveyeran los datos”, señaló una fuente del sector.
Algunas compañías ya ensayaron movimientos parciales. A fines de 2025, Rappi difundió cifras selectivas sobre cantidad de repartidores, viajes realizados y crecimiento del empleo. En paralelo, la fundación Encuentro, vinculada al Frente Renovador, publicó un informe que comparó los ingresos de los repartidores con el costo de vida real, mostrando una pérdida significativa de poder adquisitivo.
El trasfondo técnico no es menor. La Encuesta Permanente de Hogares (EPH) capta con precisión el empleo asalariado formal, pero presenta mayores dificultades para clasificar a cuentapropistas y trabajadores de plataformas. Además, se basa en la autodeclaración de la ocupación: un repartidor puede decir que trabaja “entregando productos” sin que quede claro bajo qué modalidad. Algo similar ocurre con trabajadores online. Las nuevas formas de empleo no encajan del todo en la normativa estadística vigente.
El “jugueteo” con los datos
La tensión entre el INDEC y el Ministerio de Economía, que conduce Luis Caputo, no es nueva. Lavagna viene reclamando desde hace meses la actualización de estadísticas que utilizan bases desactualizadas y no reflejan la realidad. Un caso emblemático fue el IPC: tras dos años de resistencia oficial, el Gobierno aceptó modificar la medición, que comenzará a regir el mes próximo.
El intento de transparentar el empleo en plataformas promete un conflicto similar. Para el Ejecutivo, el crecimiento del trabajo informal ha servido para contrapesar números muy débiles en materia de empleo registrado.
Los datos oficiales lo confirman. En el tercer trimestre de 2025, el desempleo bajó apenas 0,3 puntos porcentuales respecto del mismo período de 2024. Pero la informalidad creció con fuerza: pasó del 42,6% al 43,3%. En los hechos, casi lo único que aumenta es el empleo informal, fuertemente asociado a aplicaciones que permiten manejar un auto o repartir mercaderías sin estabilidad, con ingresos bajos y escasa protección social.
Si el INDEC logra “limpiar” esa estadística, el relato oficial sobre la recuperación del empleo podría quedar seriamente cuestionado.





