El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a escalar su retórica contra América Latina y Groenlandia, horas después de la operación militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en Venezuela.
Nuevos blancos de la Casa Blanca
Durante su regreso a la Casa Blanca desde Mar-a-Lago, Trump amenazó con un segundo ataque a Venezuela si el gobierno interino encabezado por Delcy Rodríguez no cumple con los objetivos de Washington, principalmente el acceso a los recursos naturales del país.
Además, extendió su discurso a otros países de la región:
- Colombia: Acusó al presidente Gustavo Petro de estar vinculado al narcotráfico y dijo que le “suena bien” una intervención militar.
- Cuba: Señaló que la isla “está a punto de caer” y vinculó su destino a la pérdida de apoyo financiero venezolano, sin planear una invasión directa.
- México: Advirtió que “hay que hacer algo” para frenar el paso de drogas hacia Estados Unidos, y criticó a la presidenta Claudia Sheinbaum por supuestamente no controlar los cárteles.
- Groenlandia: Mencionó la importancia estratégica del territorio autónomo danés y prometió ocuparse del tema “en dos meses”, tras las críticas de gobiernos europeos.
Contexto y repercusiones
La escalada de Trump se produce en medio de la transición política venezolana y el traslado de Maduro a Nueva York, donde enfrentará cargos por narcotráfico. Sus declaraciones generaron alarma en la comunidad internacional y han sido calificadas como un acto de provocación que podría desestabilizar aún más la región.
Organismos internacionales y gobiernos vecinos siguen de cerca la situación, mientras la Casa Blanca insiste en que sus acciones buscan la “seguridad nacional” y el control de recursos estratégicos.





