La votación será este viernes al mediodía. Tras el traspié en Diputados, el oficialismo dio por terminada la discusión y apunta a una aprobación sin modificaciones. La oposición intentará frenar el recorte en educación y ciencia.
Con un vencimiento de deuda inminente y bajo la mirada de los mercados y el FMI, el Gobierno se encamina a aprobar su primer Presupuesto en el tercer año de gestión. Luego del traspié en la Cámara de Diputados —donde el proyecto obtuvo media sanción, pero sin respaldo a capítulos clave— el oficialismo decidió cerrar la discusión y avanzar en el Senado con una votación “a libro cerrado”, prevista para este viernes a las 12 del mediodía.
La sesión fallida en Diputados dejó en evidencia la debilidad del oficialismo para negociar con aliados y terminó de convencer a la Casa Rosada de que no hay margen político para introducir cambios. El objetivo ahora es evitar que el proyecto vuelva a la Cámara baja y dar una señal de gobernabilidad y orden fiscal, en un contexto de negociaciones permanentes con el Fondo Monetario Internacional.
En paralelo, el peronismo concentrará sus esfuerzos en hacer caer el artículo 30, que elimina las metas de financiamiento educativo, la inversión progresiva en ciencia y tecnología y otros fondos específicos considerados sensibles.
Operativo Senado
Apurada por mostrar un resultado, Patricia Bullrich exigió a los senadores libertarios y aliados que regresen cuanto antes a Buenos Aires para blindar la sesión. La ministra busca evitar cualquier imprevisto que complique la votación y sostiene una consigna clara: “votar sin cambios”.
Bullrich coordina la estrategia con la mesa política de la Casa Rosada, integrada por el Presidente y su hermana Karina Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el ministro del Interior Diego Santilli, el asesor Santiago Caputo y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt. El objetivo central es impedir que el Presupuesto regrese a Diputados, lo que abriría un escenario de mayor incertidumbre.
El oficialismo necesita 37 votos para aprobar la Ley de Leyes. Según el poroteo que manejan en Balcarce 50, el apoyo alcanzaría al menos 41 senadores, con expectativas de llegar incluso a 45.
El poroteo fino
La Libertad Avanza cuenta con un piso de 21 senadores propios, a los que se suman respaldos del PRO, sectores de la UCR y bloques provinciales. Entre estos últimos aparece Convicción Federal, un subbloque peronista que se desprendió de Unión por la Patria y responde a gobernadores del norte del país.
Si bien esas provincias acompañaron el Presupuesto en Diputados, se diferenciaron al votar el capítulo 11. El senador puntano Fernando Salino, presidente del bloque, adelantó que votará en contra, aunque no garantizó una posición unificada. “No es el Presupuesto que nos gustaría a ninguno de los cinco”, reconoció.
El Gobierno también confía en el respaldo de gobernadores aliados como Alfredo Cornejo (Mendoza), Juan Pablo Valdés (Corrientes) y Leandro Zdero (Chaco).
Tensiones abiertas y prioridades
Con el Presupuesto como prioridad absoluta, Bullrich pidió postergar el debate por las vacantes en la Auditoría General de la Nación (AGN). El tema generó fricciones con el PRO y derivó en una denuncia impulsada por Cristian Ritondo. En el Senado, el PRO firmó el dictamen en disidencia y mantiene una postura ambigua que incomoda al oficialismo.
En la Casa Rosada apuntan a llegar al 9 de enero, fecha de un nuevo vencimiento de deuda, con el Presupuesto aprobado y una señal de control político y previsibilidad hacia los mercados.
El artículo 30, el foco de la oposición
El peronismo concentrará su ofensiva en voltear el artículo 30, que deroga las metas de financiamiento educativo, el fondo para escuelas técnicas, la inversión en ciencia y tecnología y partidas vinculadas a la defensa nacional.
El interbloque opositor reúne 28 senadores y podría sumar algunos radicales, aunque para eliminar el artículo se requieren 37 votos. Las ausencias podrían jugar un rol clave.
Si la oposición no logra imponer la votación por artículo en labor parlamentaria, el debate se trasladará al recinto. El oficialismo, en cambio, buscará sostener la votación por capítulos para blindar el contenido del proyecto.
Cualquier modificación obligaría a que el Presupuesto vuelva a Diputados. Por eso, Martín Menem ya pidió a la tropa libertaria y a sus aliados que estén en Buenos Aires el 29 de diciembre, por si el escenario se complica.





