La referente de LLA en Río Negro optaría por quedarse en Diputados, donde tiene mandato hasta 2027. Las versiones apuntan a aprietes del entorno del Presidente.
La senadora electa por Río Negro, Lorena Villaverde, no asumiría su banca en la Cámara Alta el próximo 10 de diciembre y permanecería en Diputados, donde aún le restan dos años de mandato. Aunque estaba previsto que renunciara a su escaño en la Cámara Baja este miércoles 3 de diciembre a las 11, el propio oficialismo admite que la decisión dio un giro total en las últimas horas: Karina Milei pidió que se quede donde está.
Según altas fuentes del Gobierno, la resolución fue definida durante el fin de semana por el propio presidente Javier Milei y surge en medio de fuertes tensiones internas. El cambio resulta drástico: meses atrás, el mandatario había impulsado personalmente el salto de Villaverde al Senado para fortalecer la representación de La Libertad Avanza en la Cámara Alta.
Un nombre que incomoda al oficialismo
El revés se aceleró a medida que crecieron las polémicas alrededor de Villaverde. Dirigentes de peso dentro de LLA señalan que su presencia en el Senado podría transformarse en un foco de desgaste permanente por las denuncias de estafa, la precarización laboral a empleadas domésticas y los vínculos atribuidos al presunto narcotraficante Fred Machado y su primo Claudio Cicarelli.
El nivel de exposición mediática, admiten, perjudicó al Gobierno nacional. Y ubicarla en la Cámara que preside Victoria Villarruel se volvió “contraproducente”. En cambio, mantenerla en Diputados les permitiría un escenario “más controlado para administrar tensiones y preservar equilibrios”, en especial con un Congreso extremadamente ajustado donde cada voto es estratégico.
Karina Milei impone el plan B
La secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, fue clave en la maniobra. Considerada la arquitecta operativa del armado libertario, insistió en que Villaverde no debía asumir en el Senado, aún a costa de contradecir la decisión original del Presidente.
Su argumento fue doble:
- No debilitar la bancada libertaria en Diputados, donde el oficialismo necesita cada voto en los debates clave que vienen.
- Mantener el vínculo territorial y religioso de Villaverde, que tiene fuerte llegada a iglesias evangélicas en Río Negro, un activo político relevante para la Rosada.
Con este movimiento casi resuelto, el reemplazo natural en el Senado será Enzo Fullone, segundo en la lista, dirigente cercanísimo a Karina Milei y a Eduardo “Lule” Menem. En Río Negro fue funcionario de Vialidad Nacional y comparte alineamiento político con el diputado electo Aníbal Tortoriello. Aunque no es libertario puro, su perfil moderado es visto como más útil en la Cámara Alta.
Un Senado con menos ruido
El desembarco de Fullone permitiría al oficialismo recomponer su posición en el Senado con un nombre “menos conflictivo” y más adecuado a la estrategia política que demanda la Cámara Alta. Al mismo tiempo, la permanencia de Villaverde en Diputados evita abrir un frente político por sus causas abiertas y el riesgo de pedidos de impugnación.
La decisión también preserva otro factor: los fueros. Manteniéndose en Diputados, Villaverde conserva su protección parlamentaria en medio de las denuncias cruzadas que la rodean. En el oficialismo temían que asumir en el Senado generara un escenario más riesgoso y de mayor exposición.
Operativo esconder la basura bajo la alfombra
Aunque no hay anuncio oficial, en el Congreso ya se da por hecho que Villaverde no llegará al Senado. Su situación quedó prácticamente sellada el viernes 28 de noviembre, cuando juraron 23 senadores, pero su pliego regresó a la Comisión de Asuntos Constitucionales para ser “revisado”. Internamente, lo consideran un cierre técnico al capítulo Villaverde.
El Gobierno busca así minimizar focos de conflicto mientras intenta recomponer relaciones con gobernadores, ordenar la agenda legislativa de fin de año y garantizar mayor disciplina interna para 2026. En ese escenario, Villaverde —cargada de cuestionamientos y con un pasado que sigue generando ruido— dejó de ser funcional.
El final anunciado
De este modo, la senadora electa que hace apenas semanas era señalada como pieza clave del desembarco libertario en el Senado quedará anclada en Diputados. Allí mantendrá su alineamiento con el Gobierno y conservará los fueros que la protegen.
Mientras tanto, Enzo Fullone se prepara para ocupar el lugar que Villaverde no llegará a asumir, en un movimiento que expone tanto la fragilidad interna del oficialismo como la necesidad urgente de blindarse ante los escándalos que rodean a sus propias figuras.





